El fundador de SoftBank duda sobre Bitcoin pero dice que es algo que «no se puede ignorar»

El juego de Tesla con Bitcoin (BTC) podría haber desencadenado una carrera en el mundo corporativo para invertir en criptos, sin embargo, SoftBank todavía prefiere adoptar un enfoque más cauteloso. Respondiendo a preguntas en la conferencia de prensa sobre las ganancias de SoftBank, el CEO de SoftBank, Masayoshi Son, admitió que no sabe si las criptomonedas son buenas o malas.

«Hay mucha discusión sobre si es algo bueno o malo, cuál es el verdadero valor o si está en una burbuja; honestamente hablando, no lo sé», dijo Son, según Bloomberg.

Son no comentó las compras de gran volumen de Bitcoin realizadas por grandes empresas, como Tesla y Square. Comparando las criptomonedas con los commodities más tradicionales, dijo:

«La popularidad de las criptomonedas las ha convertido en una plataforma que no puede ser ignorada, como los diamantes y los bonos».

También añadió que SoftBank siempre tiene discusiones internas acerca de las criptomonedas, y que no hay necesidad de rechazarlas.

El año pasado, Son mencionó que dedicaba unos cinco minutos al día a observar cómo fluctuaba el precio de Bitcoin. Pero eso ha resultado ser una distracción que le ha impedido centrarse en su propio negocio, dijo. Son también habría perdido $130 millones de su inversión en Bitcoin en 2019.

A principios de este año, el brazo de telecomunicaciones de SoftBank Group se convirtió en miembro de la Asociación Japonesa de Tokens de Seguridad, un grupo de organismos de promoción y autorregulación que existen dentro del espacio japonés de las criptos y blockchain.

Conocido por ser uno de los primeros en adoptar Bitcoin y las criptomonedas en general, el ecosistema financiero de Japón parece estar centrándose en la parte de blockchain de las criptomonedas últimamente.

Tres grandes bancos del país están colaborando con participantes del sector privado en un experimento con un yen digital. Se trata de un movimiento para acelerar la adopción de los pagos cashless, o sin efectivo, en el país, donde el efectivo sigue representando alrededor del 80% del total de las transacciones.

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