Cómo JPMorgan analiza el riesgo y la recompensa de las criptomonedas en el contexto actual

Los expertos de JPMorgan han estudiado cuánto dinero hay en juego en los contratos de futuros de Bitcoin. Estos contratos son unos acuerdos para comprar o vender Bitcoin en el futuro a un precio fijo. El dinero en juego nos dice cuánta confianza tiene la gente en Bitcoin, y cómo va el precio.

Pues resulta que ese dinero ha bajado bastante, lo que significa que hay menos gente apostando por Bitcoin, y que el precio se está debilitando. Eso quiere decir que la mayoría de los que esperaban que Bitcoin subiera, ya han vendido sus BTC. ¿Y eso qué implica? Pues que la presión vendedora se está reduciendo, y que el precio ahora podría estabilizarse un pronto.

El “interés abierto” de Bitcoin es el término usado para referirse a la cantidad de dinero que hay en juego en los contratos de futuros.

¿Qué pasa con las criptomonedas? ¿Por qué están tan deprimidas? ¿Es que nadie las quiere? ¿O es que hay algo más detrás de esta caída?

Las criptomonedas son activos digitales que cambian de precio según la oferta y la demanda. Últimamente, están más baratas porque hay menos confianza en lo que dice Estados Unidos sobre cómo regularlas. Así es. En consecuencia, el precio bajó.

El precio de Bitcoin subió por el optimismo de los últimos meses. Hubo varias peticiones para crear los primeros fondos que se cotizan en la bolsa (ETF) de Estados Unidos basados en el precio de Bitcoin. Además, los mercados de acciones, sobre todo el sector tecnológico, estuvieron muy positivos y eso ayudó a las criptomonedas.

Claro que Ripple Labs se anotó un golazo contra la SEC y los fans de las criptomonedas lo celebraron por todo lo alto. Pero la fiesta no duró mucho, porque el entusiasmo se está enfriando, mientras todos esperan con ansias que aprueben los ETF de Bitcoin y que la SEC no se ponga pesada con su apelación contra Ripple. ¿Qué pasará? Nadie lo sabe.

Sin embargo, luego, este escenario contribuyó a una “nueva ronda de incertidumbre legal” para los mercados de criptomonedas, lo que los hace sensibles a los desarrollos futuros, según el equipo de JPMorgan. 

Adicionalmente, las condiciones externas del mercado también jugaron un papel en la disminución del mercado de criptomonedas, incluidos los crecientes rendimientos reales en Estados Unidos y las preocupaciones sobre el crecimiento económico de China.

Pero, ¿qué pasa con la economía? ¿Por qué los inversores están tan nerviosos? No es solo porque los gobiernos no se ponen de acuerdo sobre cómo regular las criptomonedas, las redes sociales o el cambio climático. Eso ya lo sabemos. Es también porque el contexto no ayuda. La gente está más ahorrativa y menos gastadora, porque el crédito se ha encarecido gracias a la Reserva Federal, que sube los tipos de interés como si no hubiera un mañana. El dinero escasea y, encima, puede que venga una recesión. 

¿Qué hacer entonces? Pues los inversores, grandes y pequeños, se refugian en activos más seguros y predecibles, como los bonos o las acciones de empresas sólidas. Así evitan perder todo lo que han ganado con tanto esfuerzo. O eso creen ellos, porque en este mundo tan volátil, nunca se sabe lo que puede pasar.

¿Qué pasa con el Bitcoin? ¿Está muerto o dormido? Claro que los derivados no dicen nuevo. El volumen ha bajado tanto que parece que se ha quedado sin voz. ¿Será que a nadie le interesa Bitcoin? Puede ser, porque el precio también ha caído. Pero no tanto como podríamos esperar. El precio lleva semanas moviéndose en un rango estrecho, como si no supiera qué hacer. El precio no se hunde porque hay gente que sigue comprando a estos niveles. Pero cuando el precio se acerca a los $30K, los compradores desaparecen como por arte de magia. 

¿Qué significa esto? ¿Qué nos espera el futuro? Nadie lo sabe con certeza, pero podemos especular con algunas posibilidades. Quizás Bitcoin está esperando una señal para despertar y volver a subir. O quizás está agotando sus últimas fuerzas antes de caer.

Este mercado no tiene dirección. Ni sube ni baja. Está indeciso. Y eso hace que el volumen y el interés abierto por los futuros también bajen. ¿Y qué hace el inversor? El inversor se aburre. El inversor quiere acción. El inversor compra cuando cree que el precio va a subir. Y vende cuando cree que el precio va a bajar. Pero el precio no se mueve. No hace nada. Está como dormido. ¿Para qué invertir en un activo volátil que no se mueve? Eso es como apostar a una carrera de caracoles. No tiene gracia. El riesgo sin rendimiento no tiene sentido. Así que el inversor espera a que el mercado se defina. A que el precio rompa por arriba o por abajo. A que Bitcoin vuelva a ser Bitcoin.

La honestidad es una virtud que brilla por su ausencia en las redes sociales. La mayoría de las personas que crean contenido en estas plataformas lo hacen con un fin ulterior: influir en los demás y obtener algún beneficio. Por eso, muchas veces mienten, exageran o manipulan la información. La honestidad, en cambio, es muy escasa. La gente está tan acostumbrada a escuchar solo lo que quiere, que rechaza cualquier cosa que le contradiga. Y si no le gusta lo que oye, lo atribuye a una gran conspiración. Pero eso es caer en el autoengaño. La objetividad es más rentable que la mentira. ¿Cuál es la verdad? Que, en estos momentos, hay mucha apatía y poco interés por Bitcoin. Y eso no es una opinión, es un hecho. Solo hay que ver la evidencia.

¿Qué hacer cuando el mundo parece que se va a acabar y no sabes si invertir o ahorrar? ¿Cómo tomar decisiones acertadas en medio de la tormenta? 

Si el objetivo es hacer dinero, lo más sensato es comprar una vez que el mercado haya definido una dirección con mayor claridad. ¿Para qué asumir un riesgo con el precio destacado? Se asumen riesgos para crecer. Mientras la apatía sea el rey, lo mejor es mirar a otro lado. Lo más sensato sería por tener suficiente fiat, estar diversificado y gestionar el riesgo.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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