Bitcoin: ¿Qué se necesita para romper la barrera de los $30K?

Bitcoin es un activo digital que se parece mucho a una moneda, pero no es una moneda. En realidad, es un código que se puede comprar y vender, pero no se puede tocar ni guardar en el bolsillo. ¿Por qué alguien querría comprar un código? Bueno, precisamente porque se puede comprar y vender, y porque su precio puede subir y bajar. Por eso, surge una oportunidad financiera. Entonces, ¿cómo se determina el precio de Bitcoin? Pues por la oferta y la demanda.

Ahora bien, la oferta de Bitcoin es limitada, porque solo hay 21 millones de unidades que se pueden crear. Esto significa que no se pueden fabricar más bitcoins a voluntad, como sí ocurre con el dinero tradicional. La demanda de Bitcoin, en cambio, depende de muchos factores, como la confianza, la innovación, la regulación, la competencia, etc. Estos factores influyen en el interés y la disposición de las personas por comprar o vender bitcoins.

Entonces, el precio sube cuando hay más compradores que vendedores, y baja cuando hay más vendedores que compradores. ¿Por qué compra un comprador? Bueno, normalmente porque el comprador cree que la demanda por Bitcoin va a aumentar en el futuro, o sea que tiene una expectativa alcista. ¿Y por qué vende un vendedor? Pues porque el vendedor piensa que la demanda por Bitcoin va a disminuir en el futuro, o sea que tiene una expectativa bajista.

Pero, claro, no solo es cuestión de expectativa solamente, también es cuestión de capacidad. Porque sin dinero en el bolsillo, la expectativa sola no puede hacer mucho para subir o bajar el precio. Por eso, también hay que tener en cuenta la liquidez. Cuanta más liquidez (dólares en circulación) haya, más fácil será comprar Bitcoin.

De nuevo, Bitcoin es un activo digital cuyo precio se define por la oferta y la demanda. Bitcoin es un código que se puede comprar y vender. ¿Por qué alguien querría comprar un código? Bueno, porque puede ser una buena inversión o una forma de diversificar el riesgo.

¿Qué pasa por la cabeza de alguien que decide comprar Bitcoin? ¿Qué lo motiva a invertir su dinero en un código almacenado en una base de datos descentralizada? ¿Qué beneficios espera obtener de esta operación?

Bueno, las razones pueden ser muy variadas. Algunos lo hacen por ideología. Son los que creen en la visión de un mundo más libre, justo y transparente, donde el dinero no dependa de gobiernos o bancos centrales, sino de la voluntad y el consenso de las personas. Estos son los que sueñan con construir la utopía libertaria que propuso Satoshi Nakamoto, el misterioso creador de Bitcoin.

Otros lo hacen por practicidad. Son los que aprovechan las ventajas de la tecnología blockchain, que permite realizar transacciones rápidas, seguras y baratas. Estos son los que usan Bitcoin como una forma de pago alternativa, para comprar bienes y servicios, enviar remesas o ahorrar en tiempos de crisis.

Pero seamos francos. La mayoría lo hace por especulación. ¿O no? Son los que compran Bitcoin hoy con la esperanza de que el precio suba mañana. Estos son los que ven en Bitcoin una oportunidad de hacerse ricos, o al menos de multiplicar su patrimonio. Estos son los que están pendientes de las noticias, los gráficos y los análisis, buscando señales que les indiquen cuándo comprar o vender.

Ahora bien, para que Bitcoin rompa (definitivamente) una resistencia, como la de los 30 mil dólares, se necesita una narrativa alcista que convenza a muchas personas de que Bitcoin podría llegar a 40 o 50 mil dólares en poco tiempo. Esta narrativa puede estar basada en hechos reales, como la adopción masiva de Bitcoin por parte de empresas, gobiernos o celebridades, o en simples rumores, como los que circulan por las redes sociales o los foros.

Lo cierto es que nadie sabe con certeza qué pasará con el precio de Bitcoin. Puede subir o bajar en cualquier momento, por razones que a veces escapan a la lógica o al sentido común.

Todo comienza con dinero en el bolsillo y un sentimiento optimista. Pero no solo eso. No basta con que el comprador tenga esas condiciones. Hace falta que muchas personas tengan esas condiciones al mismo tiempo. Porque la oferta y la demanda son las que determinan el precio de Bitcoin.

La expectativa y la capacidad generan compras. La compra sube el precio. Y la subida del precio despierta el entusiasmo alcista. Lo que a su vez produce más compradores. Y con más compradores, el precio sube un poco más. Es una especie de profecía autocumplida que se alimenta de narrativas y sentimientos, basados en hechos reales o no.

¿Qué tipo de narrativas y sentimientos? Pues los que influyen en la percepción de que habrá una mayor demanda de Bitcoin en el futuro. Por ejemplo, si se anuncia que una empresa importante ha invertido millones de dólares en Bitcoin, eso puede generar confianza y admiración. Si se rumorea que un país va a prohibir o regular Bitcoin, eso puede generar miedo e incertidumbre. Si se publica que un famoso ha dicho que Bitcoin es el futuro, eso puede generar curiosidad y simpatía.

Estas narrativas y sentimientos pueden crear tendencias alcistas o bajistas, según sean positivas o negativas. Y estas tendencias pueden romper resistencias o soportes, según sean fuertes o débiles.

¿Qué necesitamos ahora? Para que Bitcoin rompa (definitivamente) una resistencia, como la de los 30 mil dólares, se necesita una narrativa alcista que convenza a muchas personas de que Bitcoin podría llegar a 40 o 50 mil dólares en poco tiempo. ¿Hay, en este momento, suficientes personas convencidas de que Bitcoin puede llegar a $40 mil o $50 mil en un poco? No me refiero a los fanáticos. Me refiero la gente común. ¿Qué opinan ellos?

Claro que las narrativas y los sentimientos pueden cambiar rápidamente. Y lo que hoy parece una oportunidad de oro, mañana puede ser una trampa mortal. ¿Qué se necesita para romper la barrera de los 30 mil dólares? Se necesita fe. Y la fe, en un tiempo tan incierto, escasea. O tal vez no. El tiempo lo dirá. 

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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