Bitcoin, a la espera de un catalizador: ¿qué factores influyen en su precio y qué esperar?

BTC ha alcanzado un nuevo récord anual de $31.7k, pero nadie lo festeja. Parece que le falta energía para seguir subiendo y se ha estancado en un rango muy monótono. Técnicamente, podemos decir que ha marcado un máximo, pero en realidad no ha ocurrido nada relevante. El techo sigue siendo el mismo que no hemos podido romper desde hace meses. El volumen es tan bajo que parece que solo hay unos pocos operando. Y esos pocos son los traders que están sacando provecho del rango para comprar a bajo precio y vender a alto precio. BTC sigue en modo pausa y no sabemos cuándo se activará.

Recordemos lo que pasó con BTC en el año 2019. El primer semestre fue muy alegre porque todos pensaban que Libra, la moneda de Facebook (ahora Meta), iba a revolucionar el mundo. BTC se disparó hasta casi $14k, pero luego se dio cuenta de que Libra era un cuento chino que murió antes de nacer. Entonces, empezó a bajar poco a poco, formando una especie de pirámide con su tope a mitad de año. Las subidas de los primeros seis meses fueron anuladas por las bajadas de los últimos seis meses.

Para que haya un mercado alcista, se necesitan dos cosas: optimismo y liquidez. Un mercado alcista es cuando los precios suben y suben sin parar. El optimismo se crea con historias que despiertan la expectativa. Básicamente, la demanda se crea con la ilusión de que en el futuro habrá más demanda. La liquidez se crea cuando la gente tiene mucho dinero en el bolsillo y cuando el crédito es barato. En otras palabras, la persona que compra BTC debe tener optimismo y dinero. Se necesitan las dos cosas. Si se tiene una pero no la otra, no hay compra.

Para hacer un pronóstico, la persona sensata trata de ser lo más objetiva posible. Usa la probabilidad y los datos. Sin embargo, un pronóstico objetivo no es garantía de que se cumpla porque el mercado es muy irracional. El mercado normalmente cree lo que quiere creer. Ahora bien, para que una narrativa tenga un efecto no tiene que ser verdadera o falsa. Lo que tiene que ser es popular. Los promotores de narrativas saben de esto. Ellos saben cómo contar historias que cautiven al público y que influyan en el precio.

¿Qué pasa cuando los mercados se dejan llevar por el optimismo sin fundamento? Esto ocurrió durante los primeros meses del año, cuando se difundió la idea de que la inflación estaba bajando y que la Reserva Federal iba a dejar de subir las tasas de interés. Los inversores se pusieron eufóricos y empezaron a comprar acciones (big tech) y cripto como si no hubiera un mañana. Hicieron oídos sordos a las advertencias de los economistas y los miembros de la Reserva, que les decían que estaban siendo demasiado optimistas. Así, ignorando la evidencia, los precios subieron por el efecto de la demanda. Y el optimismo se convirtió en una profecía autocumplida. Estas alzas le dieron la razón a los alcistas, que se creyeron más listos que nadie. Y los pronósticos de los más racionales quedaron en ridículo.

¿Qué pasa cuando las tasas de interés suben demasiado? Pues que se encarece el crédito y se frena el consumo. Eso es lo que puede ocurrir pronto, si la Reserva Federal sigue subiendo las tasas para controlar la inflación. Aunque hizo una pausa, se espera que las suba al menos dos veces más este año, hasta llegar a un nivel que no se veía desde hace 20 años. Los inversores deberían estar preocupados por las consecuencias de tener unas tasas por encima del 5% en los próximos meses. Los préstamos serán más caros, y las personas tendrán menos dinero para gastar. Y si gastan menos, las empresas ganarán menos. Y si ganan menos, invertirán menos. Y si invierten menos, las acciones valdrán menos. Y si valen menos, los inversores perderán más. Un círculo vicioso que puede acabar en recesión.

Moraleja: No hay que confiarse demasiado en el optimismo temporal, sino en la prudencia permanente. Y hay que estar preparados para los cambios del mercado, porque lo que hoy sube, mañana puede bajar más.

Claro que hay mucha gente en las redes sociales hablando maravillas de las criptomonedas en este momento. Youtubers, tuiteros, tiktokers y reditores forman un ejército de propagandistas que tienen un doble objetivo: convencerte de que inviertas en su moneda favorita y ganar dinero con sus cursos, vídeos, tuits, tiktoks y posts. Así de fácil. Todos en esta industria se benefician de que el precio suba, y para eso necesitan que tú y muchos más se sumen al carro. Es lo que se llama un sesgo alcista. Es como si le preguntas al barbero si necesitas un corte de pelo. ¿Qué crees que te va a responder?

Las criptomonedas son una maravilla, no lo niego. De hecho, me apasiona tanto el tema que escribo sobre él. Pero no todo es color de rosa en este mundo. Hay que tener cuidado con los que quieren aprovecharse de la ilusión de la gente y sacarles el dinero sin escrúpulos. Por ejemplo, ¿qué me dicen de Michael Saylor? El señor que le recomendaba a la gente que hipotecar su casa para comprar Bitcoin cuando estaba a 60 mil dólares. ¿No les parece una locura? Yo creo que sí.  

Aquí no hay nada seguro, todo puede cambiar en un instante. Por eso, antes de lanzarte a comprar BTC o cualquier otra criptomoneda, debes informarte bien, analizar los riesgos y usar el sentido común. No te dejes llevar por el falso optimismo de los fanáticos que te dicen que todo va a subir siempre. Las criptomonedas son una oportunidad, pero también un desafío. No son para cualquiera. 

Hay que ser inteligente y responsable. El precio de Bitcoin no va a dispararse por arte de magia. Se necesita un catalizador, algo que impulse la demanda. Y eso depende de la adopción y la liquidez. Necesitamos una historia que nos convenza a todos de que eso va a pasar en los próximos meses. De lo contrario, este invierno puede ser más largo de lo esperado.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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