Lo curioso de los mercados de predicciones: ¿Casinos o algo más?

Desde tiempos inmemoriales, los mortales siempre han querido saber el porvenir. La idea de predecir el futuro siempre nos ha fascinado. En la antigüedad, los adivinos estudiaban los rayos, el viento, el vuelo de las aves y las entrañas de los animales sacrificados en busca de mensajes divinos para predecir eventos de relevancia humana. Anteriormente, se recurría a lo sobrenatural para prever el futuro. Hoy usamos otros métodos y términos. Pero el anhelo es el mismo. Deseamos un futuro. Invertir es ser, en parte, adivino. Los inversores son optimistas empedernidos. Compran hoy porque creen en un mejor mañana. Aquí hablaremos un poco de los mercados de predicciones. ¿Qué son en realidad? ¿Son casinos? ¿Son algo bueno o algo malo? 

Los casinos siempre han recibido mala prensa. Los juegos de azar. El ser un apostador. Todas esas actividades las asociamos con la irresponsabilidad. El negocio tiene una terrible reputación. Porque cuando escuchamos la palabra casino de pronto pensamos en la trilogía del Padrino y todas las películas de mafiosos. Es decir, el negocio de las apuestas, por lo menos en el imaginario colectivo, siempre está ligado al crimen. En el mejor de los casos, lo podríamos asociar al lujo y al despilfarro. Las Vegas, Monte Carlo, etc. En muchos sentidos, es algo inmoral. 

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Por otro lado, tenemos el perfil del típico apostador. Un personaje patético. Un vago sin futuro o un bandido con mal gusto. Si recurrimos al cine, veremos cientos de historias de apostadores compulsivos que pierden todo su dinero en una apuesta sin sentido. Van a la quiebra arruinando a sus seres queridos por el simple hecho de no poder controlar sus impulsos. Los problemas de juego. Un ejemplo de eso es una de las últimas películas de Adam Sandler, Diamantes en bruto, producida por Netflix. Ahí se muestra al apostador en su peor versión. 

Por ser considerados en muchas jurisdicciones como un problema social hay leyes que prohíben su práctica. Me refiero a las apuestas. En algunos casos, la prohibición es total. Pero en la mayoría de los casos, hay una amplia gama de regulaciones para distintas prácticas. Es decir, no todo entra en el mismo saco. En algunos sitios, permiten las loterías y las apuestas deportivas, pero prohíben los casinos. En otros lugares, permiten los casinos, pero bajo ciertas condiciones. 

Esto es un problema, porque las apuestas son una especie de área gris de la ley. Los casinos en Internet, por ejemplo. Si vives en una zona y el casino en línea es de otra zona, se podría presentar una complicación legal. Esto se presenta, sobre todo, con el tema de los pagos. Los bancos están limitados por la ley en muchos sentidos. Y, en este caos regulatorio, se presentan problemas todo el tiempo. Por ejemplo, nuestra tarjeta de crédito puede bloquearse, a pesar de que la estamos usando en un lugar como Las Vegas. 

Entonces, estamos ante una dificultad en muchos aspectos. Aquí Bitcoin (y las demás criptomonedas) tiene un mercado importante, porque estaría resolviendo un problema muy concreto. Mientras muchos Bitcoiners se preocupan por poder comprar un café, Bitcoin es una solución para un problema real aquí. El comercio minorista tiene muchas opciones. Y Bitcoin en realidad no está mejorando nada ahí. Pero, en el mundo de las apuestas, las criptos pueden prosperar. De hecho, las apuestas son un mercado muy importante para el mundo cripto. Ahí hay demanda. En el comercio minorista, no tanto. 

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Siempre escuchamos el lado malo de las apuestas. Pero, ¿No tienen un lado bueno? De hecho, apostar es una de esas actividades que en el fondo no perjudican a nadie. En la opinión de muchos, no deberían ser algo ilegal desde un principio. El hombre es libre de hacer lo que le place. Y el único límite a esa libertad es el daño a otros. Si tus acciones perjudican a otros, ahí se dibuja la línea. Pero apostar sobre el resultado de las próximas elecciones no perjudica a nadie. Un juego de póker entre amigos tampoco. Porque también hay algo lúdico en todo esto. Es decir, es divertido. Por lo general, existe un componente social aquí. Amigos pasando un buen rato. Entretenimiento. 

Por otro lado, existe un factor psicológico muy atrayente. En la antigüedad, por ejemplo, tuvimos a los oráculos. Cada cierto tiempo, luego de aceptar las ofrendas de la concurrencia, una mujer bajo los efectos de un delirio inducido por ciertos rituales expresaba la voluntad de los dioses en un lenguaje incomprensible que solo los sacerdotes del templo podían interpretar. Las respuestas, por lo general, ambiguas y enigmáticas, contaban con la fe de los presentes que escuchan atentamente para la toma de decisiones. Todo esto sin duda tenía una función. Solventaba la necesidad psicológica de aliviar las angustias que conlleva un futuro incierto. Y, además, estimulaba la reflexión. Las apuestas nos dan la oportunidad de soñar y tener esperanza. 

¿Ganarán los Yankees o los Red Sox este año? ¿Argentina o Alemania en el Mundial? ¿Trump o Biden en las elecciones? El apostador no es necesariamente un vago o un bandido. También existe el amigo que quiere divertirse adivinando el futuro. El perdedor paga por las cervezas. Si ganan los Yankees, paga Pepe y si gana los Red Sox, paga Paco. No hay que ir a terapia por eso. Tampoco significa la ruina familiar. Porque en todo esto también yace una actividad perfectamente válida. 

Los mercados de predicciones sobre aplicaciones descentralizadas ofrecen dos cosas muy importantes. Por un lado, transparencia al eliminar al corredor del medio. El “Bookie” no siempre es honesto. Y en una blockchain no es necesario. Por otro lado, ofrecen un espacio libre de restricciones. Es decir, estamos por encima del caos regulatorio, pero no es un mercado clandestino administrado por un criminal. Lo que implica que el dinero puede fluir y podemos divertirnos con tranquilidad. 

Apostar no es una profesión. O sea, no es un negocio. Las personas que apuestan por dinero son las primeras en caer bajo. Se apuesta por diversión y para demostrar habilidad. El dinero en juego lo que hace es subir la emoción. Porque les da peso a nuestras suposiciones. La pérdida o recompensa intensifica la victoria o la derrota. 

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Me gusta el término mercado de predicciones porque no tiene todas las asociaciones que vienen con las palabras casino o casa de apuestas. La frase “mercado de predicciones” sugiere algo un poco más científico. Estadísticas, estimados, y proyecciones. Parece que se trata de riesgos controlados. Y todo es sobre el talento y la visión. El arte de saber leer los datos para poder estudiar las probabilidades de un evento en el futuro. 

Pese a que ya tiene un tiempo entre nosotros, Augur, el conocido mercado de predicciones descentralizado, está en boga y es una de las plataformas consentidas de la red Ethereum. Recientemente, adoptó DAI e implementó algunos cambios. La plataforma se ha beneficiado mucho del boom Defi y ha buscado integrarse con otros sistemas. Augur obtiene liquidez de Uniswap, por ejemplo. En lo personal, no soy un apostador. Pero debo reconocer que eso de los mercados de predicciones me resulta muy curioso.