¿La prohibición de Bitcoin en camino? ¿Qué pasaría con el precio?

Hace algunas semanas atrás, la leyenda de los fondos de cobertura, Ray Dalio, realizó un polémico comentario sobre la posible prohibición de Bitcoin por parte de los Gobiernos en la caso que siga creciendo en popularidad. En medio del gran boom alcista, sus comentarios, por supuesto, fueron ignorados por ser muy 2018. Sobre todo, porque después realizó un segundo comentario manifestando cierta apertura al admitir con admirable humildad que «puede estar obviando algo», refiriéndose a Bitcoin. Pero, ¿acaso una prohibición es imposible? 

Bien sabemos que los Gobiernos del mundo no son muy amigos del dinero en efectivo. Aún se imprimen billetes, por supuesto, pero es algo que se hace por obligación. No es solo un asunto de costos. El problema con el dinero en efectivo es el control. Es muy difícil obtener datos preciosos con una economía basada en el efectivo. O sea, facilita la informalidad. Por otro lado, es el medio preferido por los criminales debido a su no rastreabilidad. Básicamente, es un problema de fiscalización. 

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Los Gobiernos prefieren el dinero eléctrico, porque es más fácil de controlar. Claro que aquí no podemos hablar en absolutos. El dinero electrónico, con la ayuda o no de los bancos, puede ser usado para actividades irregulares. Sin embargo, una cosa es hacer trampa dentro de un sistema con controles. Y otra muy distinta es tener un sistema sin control alguno.  

Ahora bien, es muy sencillo transferir millones de dólares de un banco a otro. Pero si hacemos un viaje en avión con más de 10 mil dólares, nos metemos en problemas con las autoridades. Uno podría argumentar que todas estas medidas son opresivas, porque atentan contra nuestras libertades. Después de todo, deberíamos poder hacer con nuestro dinero lo que se nos plazca. Sin embargo, en el momento que somos víctimas de un crimen, recurrimos a las autoridades en busca de protección y justicia. Si alguien nos roba 10 mil dólares, y es detenido en el aeropuerto con nuestro dinero, en ese instante dejamos de ser libertarios. 

La informalidad económica, la no bancarización y el descontrol de capitales son problemas serios y, por lo general, la ciudadanía solicita soluciones a los políticos. Nadie es amigo de los bancos, pero el día que nos sale el préstamo se convierten en nuestros mejores amigos. La civilización tiene su costo. Y no toda organización es opresiva. En otras palabras, no podemos asumir que todos los controles sobre dinero son maldad pura.

Debo reconocer que a veces siento que la Real Academia Española con frecuencia limita mi libertad individual, pero admito que las normas son necesarias para preservar la unidad del idioma. Si todos, de pronto, comienzan a hablar con un completo irrespeto a las normas, la comunicación efectiva sería muy difícil. 

Bueno, hablábamos de la guerra contra el efectivo. Pero también debemos recordar la importancia de tener una moneda de curso legal. Porque la anarquía monetaria genera caos económico. Ya tenemos experiencias con sistemas de este estilo. Esto normalmente se denomina sistema de banca libre. En semejante sistema, los bancos centrales y las monedas de curso legal del gobierno no existen, y las regulaciones específicas del gobierno sobre el dinero son inexistentes o son extremadamente laxas. Cualquiera puede emitir su propio dinero y todo depende del libre mercado. En el siglo XIX, algunos países experimentaron con este sistema. Estados Unidos, Suiza, Escocia, Australia, para mencionar algunos, exploraron esta vía. 

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El resultado fue el caos total. Ahora bien, para evitar el desastre de la banca libre es política de Estado imponer una moneda de curso legal y combatir las demás monedas. Los tickets de un mercado municipal se pueden aceptar. Las fichas de un casino están bien. Una nota bancaria, una tarjeta de regalo o un copón comunal puede pasar sin grandes problemas. Pero, después de cierto punto o tamaño, ya las autoridades comienzan a sentir la amenaza. 

Ray Dalio es un gran amante de la historia. Y es determinista por vocación. Él sabe muy bien que el destino de todas estas monedas “rebeldes” en el pasado siempre ha sido la prohibición. El sistema de banca libre es sumamente ingenuo. He ahí su fracaso. La idea de separar la economía del Estado por medio de un acto de sublevación social. ¿Por qué? El dólar es la moneda reserva del mundo, en gran parte, porque Estados Unidos tiene el control de los mares. Supongamos que un banco petrolero proveniente del Golfo Pérsico es atacado por piratas cerca de las costas de Madagascar. ¿Quién controlará la situación? ¿Roger Ver? ¿John McAfee? Los tribunales, las fuerzas policiales, el ejército, y los reguladores defienden el orden. El fraude, por ejemplo, es el pan nuestro de todos los días en su sistema de banca libre. Sin leyes (reforzables), no hay economía. 

Ahora bien, ¿qué puede estar obviando el amigo Ray Dalio? Bueno, el hecho de que Bitcoin en realidad no es una moneda. Bitcoin es un activo. Y, con la llegada del capital institucional, pronto será un activo demasiado grande para poder fallar (“Too big to fail”). Todos estos fondos invirtiendo en Bitcoin en realidad son fondos de fondos. Lo que implica que en muy poco tiempo millones de personas tendrán Bitcoin directa o indirectamente en sus portafolios. 

Eso funciona así. Voy a dar un pequeño ejemplo. Microstrategy tiene muchos Bitcoin. BlackRock es accionista de Microstrategy. La gran mayoría de los fondos de pensiones en Estados Unidos tienen dinero con BlackRock. Municipalidades, sindicatos, fundaciones, etc. Eso significa poder político. Ahora bien, supongamos que un Senador propone una ley para prohibir Bitcoin. En minutos, el precio se desploma. Ese mismo día ese mismo senador recibirá una llamada con un mensaje muy claro: No te metas con las pensiones. 

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Bitcoin, el activo, no tendrá tantos problemas. Bitcoin, la mercancía, no tendrá tantos problemas. Pero Bitcoin, la moneda que quiere abolir el dinero fiat para separar el Estado y la economía en una revolución libertaria, tendrá un infierno de problemas. La buena noticia es que, en el futuro, en las audiencias en el Congreso sobre el tema Bitcoin, los llamados a testificar serán más personas como el CEO de PayPal o el CEO de Bakkt que personas como Roger Ver. 

Con frecuencia siente que el problema no es Bitcoin, sino la narrativa usada. Por ejemplo, muchos dicen que Bitcoin es una moneda sumamente segura, un “refugio seguro”, una “alternativa al dólar”. En ese caso, sus críticos argumentan que debido a su volatilidad comprobada es una moneda terriblemente inestable y, por ende, ineficiente. Pero si hablamos con franqueza y admitimos que Bitcoin sí es un activo muy volátil, todo cambiaría. De hecho, eso explica su gran rentabilidad. Y por esa precisa razón es que atrae a tantos inversores. Ganaremos la mayoría de los debates. ¿Por qué debemos pelear con el dólar? ¿Por qué crear una lucha antisistema? ¿Por qué es tan importante usar el término “moneda” contra viento y marea? Bitcoin es Bitcoin. Es mejor construir que destruir.  Hagamos el amor. No la guerra.