Elizabeth Warren compara las criptomonedas «falsas» con las CBDC «legítimas» en una audiencia en el Senado

La senadora demócrata Elizabeth Warren no se mordió la lengua a la hora de criticar las criptomonedas, pero pareció considerar una moneda digital respaldada por el gobierno federal como una posible solución para abordar los problemas en torno a la inclusión financiera en Estados Unidos.

En una sesión del miércoles del Comité Bancario del Senado en la que se debatió sobre una moneda digital de banco central (CDBC) respaldada por el gobierno estadounidense, Warren dijo que el reciente boom de las criptomonedas había ayudado a mucha gente a entender la tecnología en la que se basan las monedas digitales. Sin embargo, calificó las criptomonedas de «alternativa de cuarta a una moneda real».

«Las monedas digitales de los bancos centrales son muy prometedoras», dijo Warren. «El dinero público digital legítimo podría ayudar a expulsar el dinero privado digital falso».

Al hablar de lo que califica de moneda «falsa», Warren se refirió a Dogecoin (DOGE) como ejemplo de la volatilidad de muchas criptomonedas que, en su opinión, las hace inadecuadas como medio de intercambio. Señaló los esquemas de «pump and dump» y otros esfuerzos aparentes para manipular los precios de ciertos tokens.

«Las criptomonedas son una pésima inversión», dijo la senadora. «A diferencia de, por ejemplo, el mercado de valores, el mundo de las criptomonedas no tiene actualmente ninguna protección para el consumidor. Como resultado, los inversores honestos y las personas que tratan de apartar parte de sus ahorros están a merced de los estafadores».

La senadora de Massachusetts también expresó su opinión sobre el hecho de que las criptomonedas están vinculadas a muchas actividades ilegales, todas ellas facilitadas por las mismas, así como sobre las preocupaciones medioambientales que suscita su minería. Citó el reciente rescate por parte de los hackers que atacaron a Colonial Pipeline, provocando la escasez de combustible para muchas personas en los Estados Unidos, y afirmó que algunas instaciones de minería estaban «arrojando desechos a cambio de una oportunidad de cosechar unas pocas criptomonedas».

«Las criptomonedas han creado oportunidades para estafar a los inversores, ayudar a los delincuentes y empeorar la crisis climática. Las amenazas que plantean las criptomonedas demuestran que el Congreso y los reguladores federales no pueden seguir escondiéndose, esperando que las criptomonedas desaparezcan. No lo harán. Es hora de afrontar estos problemas de frente».

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