El Parlamento Europeo respalda el euro digital
El Parlamento Europeo respaldó fuertemente el proyecto del euro digital del Banco Central Europeo (BCE) en una votación que enmarcó el dinero y los pagos como un activo estratégico en una era de crecientes tensiones geopolíticas.
Los legisladores adoptaron el informe anual del BCE con 443 votos a favor, 71 en contra y 117 abstenciones, respaldando enmiendas que describen el euro digital como “esencial” para fortalecer la soberanía monetaria de la Unión Europea, reducir la fragmentación en los pagos minoristas y reforzar la integridad del mercado único.
El texto hace cada vez más hincapié en cómo el dinero público en formato digital puede frenar la dependencia de Europa de los proveedores de pago no comunitarios y de los instrumentos privados.
Los miembros del Parlamento Europeo (MEP) también destacaron que el BCE debe mantenerse independiente y libre de presiones políticas, argumentando que salvaguardar la autonomía del banco central era clave para mantener la estabilidad de precios y la confianza del mercado.

Durante el debate plenario, Johan Van Overtveldt, MEP y ex ministro de finanzas belga, señaló que “la independencia del BCE no es un detalle técnico”.
Advirtió que la historia demostraba que la injerencia política en los bancos centrales “siempre conduce a la inflación, la inestabilidad financiera e incluso a graves turbulencias políticas”.
Argumentó que reafirmar la independencia es “aún más importante en el actual contexto global”, comparando la estabilidad monetaria y financiera con servicios públicos como el agua y la electricidad, cuya importancia solo se percibe realmente cuando fallan.
El euro digital como bien público e instrumento de cobertura geopolítica
La resolución adoptada establece que, aun cuando el BCE desarrolle un euro digital, el efectivo debe conservar un papel importante en la economía de la eurozona, y tanto los euros físicos como los digitales serán de curso legal.
El respaldo parlamentario se produce en medio de un impulso más amplio de los banqueros centrales y economistas para enmarcar el euro digital como un bien público y un instrumento de cobertura geopolítica.
El mes pasado, el BCE miembro del consejo ejecutivo Piero Cipollone calificó el proyecto “dinero público en formato digital” y lo vinculó directamente con las preocupaciones sobre la “militarización de todas las herramientas imaginables”.
Argumentó que Europa necesitaba un sistema de pagos minoristas “totalmente bajo nuestro control” y construido sobre infraestructura europea en lugar de esquemas extranjeros.
A principios de enero, 70 economistas y expertos en políticas instaron a los MEP a “dejar que prevalezca el interés público” en el euro digital, advirtiendo que, sin una opción pública sólida, las stablecoins privadas y los gigantes de pago extranjeros podrían ganar aún mayor influencia sobre los pagos digitales de Europa, profundizando las dependencias en tiempos de estrés.
El euro digital todavía está sujeto a la aprobación de los colegisladores de la UE, y el BCE se encuentra ahora en una fase de preparación técnica.
Si la legislación se adopta a lo largo de 2026, una fase piloto podría comenzar en 2027, y el Eurosistema, la autoridad monetaria de la eurozona, estaría preparado para una posible primera emisión en torno a 2029.
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